Epilepsia en gatos y su incidencia en la comunidad felina

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La epilepsia en gatos es una enfermedad que hasta hace poco era considerada poco frecuente y que cuando ocurría era consecuencia de alguna patología subyacente (epilepsia estructural, sintomática o secundaria), sin embargo, recientemente se ha demostrado que hay muchos casos en los cuales no existe etiología conocida (epilepsia idiopática).

La epilepsia, en general, no es una enfermedad única, sino más bien se trata de un grupo de enfermedades que ocasionan actividad excesiva o sincrónica en un grupo de neuronas del cerebro, lo cual tiene diversas consecuencias, incluyendo ataques convulsivos.

Clasificación

La epilepsia es una enfermedad que afecta a numerosas especies animales, incluyendo al hombre. Debido a que la enfermedad se manifiesta por múltiples causas, tiene varios efectos, aunque el factor común entre las múltiples causas y efectos son las convulsiones, la terminología tradicional empleada es bastante confusa; a dicha confusión hay que agregarle la falta de consenso de un gran número de términos que los científicos se han esforzado en unificar.

Con relación a los seres humanos, la entidad responsable de tal tarea (unificar los términos) es la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE, por sus siglas en inglés), mientras que para los animales, la responsabilidad ha recaído en el Grupo de Trabajo Internacional de Epilepsia Veterinaria (IVETF, por sus siglas en inglés).

Según la ILAE, la epilepsia es un trastorno cerebral el cual se caracteriza por la predisposición a generar signos clínicos transitorios a causa de una actividad eléctrica o sincrónica neuronal en el cerebro. Mientras que el IVETF clasificó la epilepsia en estructural e idiopática.

La epilepsia estructural o sintomática es consecuencia de procesos inflamatorios o infecciosos del cerebro, traumatismos intracraneales, o tumores, entre otras causas, mientras que la epilepsia idiopática es genética (comprobada o sospechada) o de etiología desconocida. Sin embargo, hasta ahora, no ha sido comprobada la participación genética, por lo cual todos los casos deberían ser catalogados epilepsias de causas desconocidas.

El único caso documentado de epilepsia en gatos en la cual se sospecha de la participación de un componente genético fue descrito con base en estudios de un grupo de gatos con pedigrí, que generó datos no concluyentes que apuntan hacia un trastorno genético autosómico recesivo y fue denominada epilepsia espontánea familiar felina (EEFF).

Prevalencia de la enfermedad

Se desconoce cuál es la prevalencia real de la epilepsia en gatos. Se estima que las convulsiones en general, afectan al 1-2% de la población felina, sin embargo hay que recordar que las convulsiones pueden tener distintas causas diferentes a la epilepsia. Algunos autores estiman una prevalencia de 0,5-3,5% de convulsiones epilépticas en gatos hospitalizados.

Entre los problemas que impiden conocer con mayor certeza cuál es la prevalencia está la falta de rigurosidad científica en el diagnóstico de la enfermedad, por la aplicación inconsistente de imágenes de resonancia magnética y por la carencia de exámenes confirmatorios post mortem.

Síntomas de la epilepsia en gatos

Los síntomas de la epilepsia en gatos pueden ser conductuales o motores. En el caso de los síntomas motores, estos pueden ser convulsiones focales o generalizadas. En gatos, los ataques generalizados son menos frecuentes que en los perros. Según distintos autores, en gatos las crisis focales o de inicio focal representan cerca de la mitad de los episodios epilépticos en estos organismos.

Las crisis focales generalmente se presentan con pérdida del control de los esfínteres, salivación excesiva, dilatación de las pupilas, actividad motora involuntaria, vocalizaciones, erección de los pelos, ataques a objetos imaginarios, entre otros.

Las convulsiones generalizadas son simétricas y van acompañadas de rigidez muscular, son espontáneas y recurrentes.

¿Cómo saber si un gato sufre de epilepsia?

No existe una prueba diagnóstica para confirmar la epilepsia idiopática en gatos, por lo cual el diagnóstico es presuntivo, y se establece por descarte de las restantes patologías que pueden ocasionar convulsiones o los signos clínicos observados.

Entre los factores que permiten presumir la epilepsia en gatos están que las convulsiones u otros signos aparezcan en los siete primeros años de edad del animal, que no aparezcan desórdenes neuronales en un examen interictal y que los resultados del análisis del líquido cefalorraquídeo y de las imágenes por resonancia magnética no muestren ninguna anormalidad.

Existen otros exámenes que se realizan y que permiten tener distintos niveles de confianza en el diagnóstico de esta patología. Concretamente existen tres niveles de confianza y a cada nivel se adicionan exámenes a los practicados en el nivel anterior. Por ejemplo, para tener un grado de confianza de nivel I (el más bajo), se practican, entre otros, los siguientes exámenes: hemograma completo, perfil bioquímico sérico, creatinina, bilirrubina total, urea, colesterol, triglicéridos y ácidos biliares en ayuno, entre otros.

¿Cómo se cura la epilepsia en gatos?

Al igual que lo que sucede con humanos o con la epilepsia en perros, no posee ninguna cura hasta este momento, tampoco existen medicamentos que prevengan o eviten su aparición, los tratamientos que existen son todos sintomáticos para disminuir o evitar las convulsiones.

Tratamiento de la epilepsia en gatos

El tratamiento de la epilepsia en gatos se basa en anticonvulsivos, empleándose básicamente los mismos fármacos que se emplean en el tratamiento de la epilepsia en perros, sin embargo existen algunas diferencias debido a que el perfil de seguridad de estos fármacos en ambas especies es diferente.

Los medicamentos más empleados son el fenobarbital, zonisamida, levetiracetam, gabapentin, pregabalina y la imepitoína. De estos, el fenobarbital es considerado como la primera opción, y en caso de que este no resulte efectivo u ocurra epilepsia refractaria al mismo, el levetiracetam o la imepitoína son usadas como segunda y tercera opción, respectivamente.

Debido a que en ocasiones es difícil el tratamiento vía oral, o este puede estar asociado a efectos adversos, algunos autores han sugerido el empleo de fenobarbital transdérmico como una opción de tratamiento de la epilepsia en gatos.

El diazepam y el bromuro de potasio no son recomendados para el tratamiento debido a que el primero de ellos es hepatotóxico y el bromuro puede ocasionar muerte por neumonitis.

En la mayoría de los casos, los pronósticos son favorables si el animal es atendido a tiempo y si se cumple el tratamiento indicado.

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Referencias

– F.C. Pellegrino (nd). Epilepsia y síndromes epilépticos en felinos. Portal Veterinaria.

– F.C. Pellegrino (2015). Epilepsia y síndromes epilépticos: En busca de definiciones prácticas y operativas. Anales de Veterinaria de Murcia, 31: 45-66.

– F.C. Pellegrino (2018). Epilepsia en gatos. Revista Argentina de Neurología Veterinaria, 6(6): 1-8.

– A. Pakozdy, P. Halasz & A. Klang (2914). Epilepsy in Cats: Theory and Practice. Journal of Veterinary Internal Medicine, 28: 255–26.