Cáncer en gatos y la importancia de su manejo precoz

cáncer en gatos
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El cáncer en gatos es una entidad de aparición frecuente en la consulta veterinaria. Se manifiesta principalmente en animales adultos, sin tener predilección por raza o sexo a excepción de algunos casos.

Existen diferentes lesiones o tumores que pueden vincularse con el desarrollo de la enfermedad. Estas lesiones pueden aparecer en diferentes lugares del cuerpo del animal siendo más o menos detectables.

Mencionaremos las causas mayormente reportadas de cáncer en gatos y la importancia de su detección temprana.

Definición de cáncer y comportamiento del tumor

Antes de comenzar con las diferentes presentaciones clínicas del cáncer en gatos, es importante entender su concepto y la diferencia entre tumor o neoplasia maligna y benigna.

Basado en la definición de la Organización Mundial de la Salud, podemos referirnos al cáncer como un proceso de crecimiento y diseminación de células que no responden al control habitual del organismo.

En condiciones normales, el cuerpo elimina aquellas células que se dañan o envejecen. Cuando por diferentes razones este control falla, las células dañadas se continúan dividiendo dando lugar a masas o tumores de tamaño variable.

Tumor maligno y benigno

Las células tumorales pueden parecerse o llegar a ser muy distintas a las del tejido que las originó. Se dice que son más indiferenciadas o anaplásicas.

En los tumores considerados malignos las células son cada vez más anormales, son capaces de invadir o infiltrarse en los tejidos circundantes e incluso diseminarse hacia otras regiones del cuerpo. En los benignos, en cambio, sus células permanecen con un aspecto idéntico o similar a las de origen. Si bien pueden adquirir un tamaño o desarrollo considerables, los tumores benignos no invaden ni se extienden a otros tejidos.

Lo que marca entonces esta diferencia entre ambas clases de tumores es su comportamiento, que responde a su vez al tipo y grado de daño que recibe la célula.

Tipos de cáncer en gatos

Los tumores en gatos presentan mayormente un comportamiento biológico maligno.

Existen diferentes tipos de lesiones o masas asociadas a cáncer en gatos, que pueden clasificarse de acuerdo a la facilidad para su detección.

Tumores que se detectan fácilmente

Entre las neoplasias que pueden encontrarse por simple observación, y aquellas que se presentan más habitualmente, están: carcinoma de células escamosas, neoplasias mamarias y tumores óseos.

Carcinoma de células escamosas

Se presenta mayormente en adultos, con alta probabilidad de ocurrencia en animales de pelaje blanco y mucosas rosadas. Puede manifestarse en piel, boca o a nivel intranasal.

La forma cutánea se observa fácilmente sobre la superficie de la piel, y se asocia a una exposición prolongada a los rayos solares ultravioletas. Las lesiones pueden aparecer en la superficie de nariz, orejas, labios y párpados, así como en miembros y piel del abdomen.

Comienza como un eritema leve, pudiendo llegar a ulceración profunda y destrucción de tejidos involucrando el hueso.

Es un tipo de cáncer en gatos muy agresivo a nivel local, y presenta baja probabilidad de diseminarse y generar masas en otros órganos (metástasis).

Tumores mamarios

Se presentan con elevada frecuencia en hembras, aunque no exclusivamente.

Aparecen en el animal adulto y están altamente relacionadas con la castración y la edad en la que se realizó dicha cirugía.

Los animales enteros, no castrados, o castrados tardíamente suelen tener mayor predisposición para desarrollar tumores mamarios, frente a aquellos operados antes del año o de su primer celo. En estos últimos la incidencia es prácticamente nula.

Suelen afectarse varias mamas, mostrando lesiones que van desde pequeños nódulos hasta lesiones más o menos sangrantes.

Los tumores mamarios pueden infiltrarse y diseminarse rápidamente.

El aspecto de la lesión no está necesariamente relacionado con la progresión de la enfermedad. Pequeños tumores que parecen no tener significancia pueden haber dado metástasis al momento de su detección.

Tumores óseos

Muy comunes en gatos adultos entre siete y once años.

Pueden desarrollarse en los huesos de la cabeza, columna vertebral y extremidades.

Provocan deformación del hueso, dolor en mayor o menor grado, signos neurológicos cuando están en columna, alteración en la marcha cuando afectan los miembros anteriores o posteriores. Puede verse sangrado o descarga purulenta o mixta cuando se alojan en cavidad nasal o bucal.

Entre los tumores óseos vinculados a cáncer en gatos, de mayor a menor incidencia, se encuentran: osteosarcoma, fibrosarcoma, condrosarcoma y las metástasis en hueso de otros tipos tumorales.

Otros tumores fácilmente detectables

Con menor incidencia, otros tumores o neoplasias en gatos que pueden encontrarse fácilmente por exploración en el consultorio veterinario son: tumores testiculares, tumores vaginales o de vulva, mastocitoma cutáneo, los sarcomas de tejidos blandos como fibrosarcomas y aquellos asociados a los sitios de vacunación. Estos últimos, los sarcomas vacunales, presentan muy baja incidencia.

Lesiones tumorales de difícil detección

Existen diversas lesiones internas “ocultas” asociadas a cáncer en gatos que requieren de métodos diagnósticos específicos para su detección.

Las neoplasias que se encuadran en esta categoría son: tumores de cavidad bucal o nasal, masas gastrointestinales, neoplasias del hígado, tumores de bazo y páncreas, masas en vías aéreas superiores y pulmones, así como en vías urinarias y tracto reproductivo.

Metástasis, linfoma y leucemias

La frecuencia de presentación de esas neoplasias ocultas es variable, y en muchos casos, no son lesiones primarias sino que representan metástasis de otros tipos tumorales. Estas metástasis aparecen principalmente en hígado y pulmones.

Algunas neoplasias por otro lado, pueden en realidad tratarse de manifestaciones multifocales de una misma enfermedad. El ejemplo más común de esto último es el linfoma, cuyas células linfoides malignas pueden desarrollar en diferentes órganos al mismo tiempo: linfonódulos o ganglios linfáticos, aparato digestivo, bazo, riñones, pulmones, así como en piel.

Otros tipos de cáncer en gatos pueden desarrollar en médula ósea y sangre, llegando a infiltrarse luego en diversos órganos como hígado y bazo. Son las llamadas leucemias, presentándose como enfermedades mieloproliferativas o linfoproliferativas de acuerdo al tipo celular involucrado.

Consideraciones finales sobre cáncer en gatos

Existe una amplia lista de signos que pueden alertarnos sobre la existencia o el desarrollo de cáncer en gatos, principalmente cuando se presentan de forma crónica o recurrente.

Debemos prestar especial atención a: dolor o hemorragias recidivantes, alteración funcional de algún órgano, cambios en el tamaño o la consistencia de los linfonódulos, constipación o diarrea frecuentes, colectas abdominales o torácicas, fiebre, adelgazamiento, cambios en el comportamiento del animal, etc.

Sin duda la sola presencia de uno o más de estos signos, así como la aparición de una masa en alguna parte del cuerpo, no están necesariamente asociadas a cáncer en gatos. Sin embargo, dado la naturaleza habitualmente maligna de los tumores en esta especie, el diagnóstico y manejo temprano resultan de considerable importancia.

La citología, histopatología y otros métodos complementarios como análisis de sangre, ecografías, radiografías y endoscopías, en algunos casos, nos permitirán conocer el tipo de tumor involucrado y el grado de compromiso general del animal.

Existen múltiples drogas y opciones terapéuticas que pueden aplicarse solas o combinadas a los diferentes tipos de cáncer en gatos.

Distintos quimioterápicos o agentes antineoplásicos administrados por vía oral o sistémica, así como la cirugía y radioterapia, podrán resolver o eventualmente mejorar el pronóstico y la calidad de vida del animal con cáncer.