Gato habana

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Origen e historia

El gato habana es de origen británico, también se le denomina Havana Brown, Havana, Chetsnut Brown Foreign o Chestnut Oriental Shorthair.

La selección comenzó hacia los años 1950, a través de cruces entre siameses chocolate point y europeos negros, se trataba de conseguir gatos chocolates como el siamés, pero con pigmentación por todo el cuerpo; son gatos de morfología similar al gato oriental, con un color característico y muy trabajado gracias a un buen proceso de selección genética entre los criadores aficionado a esta raza.

Carácter, comportamiento, socialización y cuidados

El gato habana es un animal sociable, aunque a la vez distante con los extraños, le gusta la tranquilidad, muy apegado a su amo, juguetón y afectuoso, de voz menos fuerte y no tan vocalizador como en el caso del siamés. Un cepillado semanal es suficiente para conseguir que mantenga su pelo suave y limpio, aunque en la etapa de muda es necesario un mantenimiento más regular, sobre todo para eliminar los abundantes pelos muertos que va desprendiendo con la renovación de su manto.

Estándar del gato habana

CUERPO: es un felino de tamaño mediano, mantiene una estructura alargada, osamenta también mediana, las patas largar y delgadas, pies ovalados. El cuello de tamaño mediano, al igual que su cola, la cual no es muy ancha en la base, además se va afinándose hacia su punta o extremo final.

CABEZA: alargada, un poco triangular, hocico largo, cuadrado, mentón fuerte y firme, cráneo ligeramente redondeado. Los ejemplares tipo líneas americanas presentan stop y pinch.

OREJAS: Muy grandes, anchas en la base y con terminación redondeada, separadas e inclinadas hacia delante, semejante a las de los gatos orientales.

OJOS: Los ojos son grandes y ovalados, el color ha de ser verde, se admiten todo tipo de tonalidades de verde.

MANTO: Corto, lustroso, brillante y sedoso, pegado al cuerpo, tienen pelusa aunque no muy intensa, colores chocolate y su correspondiente dilución lila.