Nutrición del gato anciano como estrategia de prevención

Nutrición del gato anciano
Existen diversos factores tanto genéticos como ambientales que influyen en el comienzo y progresión de los cambios asociados a la vejez en los gatos. Entre ellos, la nutrición del gato anciano representa uno de los puntos más importantes.

Explicaremos la importancia que la nutrición del gato anciano tiene dentro de un programa de salud específico para su edad.

La vejez en los gatos

La vejez se considera un proceso biológico natural en el que los diferentes tejidos y sistemas corporales sufren un deterioro de tipo progresivo e irreversible. Este deterioro convierte al animal en un individuo menos apto para mantener su equilibrio u homeostasis interna, posibilitando con ello el surgimiento de enfermedades propias de la edad.

La vejez en los gatos disminuye también su capacidad de respuesta a las amenazas o estresores ambientales, alterando su comportamiento innato de supervivencia.

En términos generales, un gato comienza a transitar su vejez a partir de los diez años. A diferencia de lo que ocurre en perros (puedes acceder aquí a la ficha técnica del perro), el tamaño y la raza no tienen gran influencia al momento de calcular su esperanza de vida. Por el contrario, factores ambientales como la alimentación y el entorno en el que vive son considerados clave en la aparición de las enfermedades y los signos asociados a la vejez.

Los animales bien alimentados y confinados a un ambiente protegido –lo que se conoce como gatos de interior o “indoor cats”-, pueden acercarse exitosamente a los dieciocho a veinte años de edad.

Principales enfermedades del gato viejo

Como hemos mencionado, el proceso biológico natural de la vejez trae consigo innumerables modificaciones internas que predisponen a la especie al desarrollo de enfermedades. Los avances en la medicina veterinaria por su parte han contribuido a prolongar la esperanza de vida del gato, posibilitando la expresión de esos signos y enfermedades características de la vejez.

Además de todo cambio conductual más o menos evidente, entre los aspectos que caracterizan la etapa de gato geronte, con mayor frecuencia, se encuentran: pérdida de la visión y audición, cambios cutáneos, procesos degenerativos articulares (artrosis), desarrollo de tumores, falla renal, alteraciones cardíacas y pulmonares, por último afecciones orodentales y obesidad.

El comienzo de la vejez y el desarrollo de estas complicaciones asociadas dependen en gran medida de los cuidados que recibe el animal durante toda su vida.

La calidad y cantidad del alimento ofrecido en su crecimiento, así como las consideraciones nutricionales para su etapa geronte, son elementos relevantes para un manejo cuidadoso y preventivo.

Desarrollaremos entonces la importancia y los principales objetivos en la nutrición del gato anciano.

Nutrición del gato anciano

Como todo animal doméstico que depende del ser humano para alimentarse y subsistir, el gato también exige ciertas consideraciones nutricionales tanto durante su crecimiento como en su etapa de geronte.

Consideraciones generales

Existen algunas medidas consideradas generales que se deben contemplar en la nutrición del gato anciano.

En primer lugar, sabemos que la base nutricional del gato es por naturaleza proteica. Por tal razón, desde los primeros años de vida debe contemplarse un aporte dietario de proteínas adecuado en cantidad y calidad. Contrariando a la creencia popular, y a menos que haya una condición o enfermedad específica que lo requiera, el componente proteico no debe reducirse en la dieta del gato anciano.

Por otro lado, el gato comienza a reducir su apetito y la capacidad de asimilación de los alimentos ya en edades tempranas. Los alimentos ofrecidos deben ser siempre completos y concentrados energéticamente, incluyendo aditivos o ingredientes sabrosos y agradables al paladar.

Considerando el desarrollo de afecciones orodentales propias de la edad y las dificultades para la masticación, las croquetas del alimento balanceado deberán ofrecerse de preferencia rehidratadas y reblandecidas.

A su vez, es importante considerar en la nutrición del gato anciano un aumento en el aporte de vitaminas E y C para mejorar la función inmunológica, controlando así el desarrollo de enfermedades.

Por último, las dietas acidificantes de la orina resultan beneficiosas únicamente durante los primeros dos tercios de vida. Deben evitarse en animales gerontes y específicamente en aquellos cuya función renal se encuentre afectada.

Principales objetivos en la nutrición del gato anciano

Sin lugar a dudas, el manejo nutricional realizado durante el crecimiento y la vida adulta del animal influye significativamente en el comienzo, desarrollo y calidad de su envejecimiento. A su vez, no debemos esperar que el deterioro senil se manifieste y complique su salud para considerar las adaptaciones en la dieta del gato. La realización de dichos cambios en la nutrición del gato anciano representa una estrategia principalmente preventiva.

Entre los objetivos principales a cubrir se encuentran: evitar la aparición de las enfermedades relacionadas con la edad o sus complicaciones; disminuir la producción de radicales libres, responsables primarios en la destrucción celular y los signos del envejecimiento; prevenir desórdenes en el sistema urinario como la insuficiencia renal crónica y la formación de cálculos, finalmente mantener un peso adecuado de acuerdo a la edad.

En este último punto, el mantenimiento de un peso saludable persigue fundamentalmente dos objetivos:

– En el gato adulto joven, el manejo nutricional busca frenar el desarrollo posterior de enfermedades asociadas a la obesidad como diabetes mellitus, artrosis, lipidosis hepática y fallas cardiorrespiratorias.

– El animal viejo por su parte se caracteriza por la disminución del apetito y el adelgazamiento progresivo. Su nutrición estará entonces dirigida a evitar las deficiencias nutricionales, aportando los componentes esenciales con dietas digeribles y concentradas energéticamente.

Por lo tanto, la nutrición del gato anciano se considera una herramienta principalmente preventiva. Un manejo alimentario adecuado retrasará el deterioro propio de la edad, preservando la salud y asegurando una calidad de vida por el mayor tiempo posible.