Razas de gatos grandes: elegancia y vistosidad felina

Razas de gatos grandes, maine coon

Las razas felinas son fruto del cruce y selección desarrollado por humanos, ello ha dado lugar a multitud de mininos con aspecto y tamaños muy variables. Hemos seleccionado algunas razas de gatos grandes que pueden sorprenderte por su considerable tamaño.

El ashera, un gato creado en laboratorio, es el primero en la lista de las razas de gatos grandes. Desde el ashera, que puede alcanzar hasta un metro de largo, hasta el ragamuffin, que puede llegar a pesar 14 kilos. No solo tienen fama de ser estupendas mascotas de personalidad única, sino que algunas razas muestran elegantes esqueletos y robustas musculaturas. No es solo el más grande, sino que por haber sido creado en laboratorio, es el más costoso.

El ashera es un gato realmente grande. Puede asemejarse a un gran perro, pero su tamaño no le quita la ternura que puede prodigar a sus familiares humanos cuando está acostumbrado a ellos. El ashera tiene semejanzas con un leopardo, y con su envergadura, que supera el metro de largo, es un ejemplar que llama la atención de quien lo ve.

Otro gato que es extraordinariamente grande es el ragamuffin, un enorme gato que puede alcanzar hasta los 14 kilos de peso. Una bola de sedoso pelo que es adorado por sus familiares por su cariño y ternura permanente. Ama ser acariciado y consentido y se trata de un grandísimo espécimen que adora la comida y es manso y dócil.

El maine coon es un gato americano que figura entre los más grandes, de hecho algunos ejemplares se han documentado con 1 m de longitud y un peso de hasta 11 kg.

Un turco entre las razas de gatos grandes

El van turco es otra de las razas de gatos grandes. Como su nombre lo indica, es una raza oriunda de Turquía. Su pelaje es principalmente blanco, con un color distintivo en alguna parte del cuerpo, principalmente en la cabeza y en la cola. Como curiosidad, el van turco es un gato que sabe nadar.

Su peso puede llegar, en los machos, hasta los 7 kilos. Está incluido entre las razas de gatos grandes porque el van turco puede llegar a medir hasta un metro, medido de la raíz a la cola. Son muy sociables y cariñosos, pero su socialización debe comenzar desde que son cachorros para lograr una plena adaptación a la familia humana.

Otra de las características del van turco es que es muy frecuente que nazcan ejemplares con heterocromía: colores distintos en los ojos. Le encanta subir a alturas, sin importar que se trate de estanterías o árboles, y adora la compañía de los niños.

El británico de pelo corto

Un gato muy famoso por el color de su pelaje, su actitud hacia los humanos y su elegancia y porte es el british short hair, o británico de pelo corto. Está en la lista de las razas de gatos grandes porque puede llegar a alcanzar hasta nueve kilos de peso. Su pelaje suave, corto, grueso y esponjoso, es la delicia de quienes gustan acariciar a sus mascotas felinos.

Los llaman los “gigantes bonachones” y es la raza con el mayor pedigrí del Reino Unido. Tiene una cabeza grande, muy maciza y con las mejillas muy marcadas. Al británico de pelo corto se le conoce, también, por su amigable carácter para relacionarse con su familia humana. Se lleva muy bien con los niños y con otros animales así que constituye una excelente opción para adoptar.

El highlander, hasta nueve kilos de peso

La highlander es otra de las razas de gatos grandes. Un ejemplar macho puede llegar hasta los nueve kilos de peso con una cola corta y tupida. Sus orejas son largas, características de esta raza creada en Estados Unidos cruzando un gato común con un lince. Es un gato de hábitos muy tranquilos, le encanta estar en compañía y ser acariciado.

Se trata de un gato grande que se vuelve una mimosa bola de pelo dispuesta a ser acariciada. De fácil adaptabilidad en familia, sus familiares humanos lo han descrito en general como juguetón, amable, curioso y con mucha tendencia a pasar el tiempo con los humanos.

La lista podría ser más amplia, dado que son muchos felinos los que pueden adquirir buenas proporciones en edad adulta, una buena muestra lo tenemos en el ragdoll o el gato Selkirk Rex.