Historia del gato

© Kathleen R Grilley – Fotolia.com

La historia del gato a lo largo de décadas ha sufrido constantes cambios motivados principalmente por las creencias religiosas del momento, el entorno social y cultural o el contexto histórico donde ubicarlo, como veremos a continuación, en la historia del gato, la concepción que se ha tenido acerca de este animal ha sido de lo más dispar y contradictoria.

ÉPOCA EGIPCIA: el gato tenían asignada una función social muy importante, se encargaba de exterminar todo tipo de roedores que saqueaban las cosechas de los habitantes del Antiguo Egipto; también su presencia hacía alejar a serpientes y otros reptiles abundantes en la época. Sus recursos procedían en buena medida de las tierras cultivadas, por ejemplo, los cereales, que tras su recolección, se almacenaban en graneros. Es obvio, que en esos lugares, no era de extrañar la abundante presencia de ratas y ratones, además, se construían diques y canales, que servían para hacer llegar el agua del Nilo a toda su población, dando lugar al deambular continuo de serpientes y otros animales peligrosos para la población; por otra parte, el gato también fue utilizado como auxiliar en la practica de la caza, sus funciones consistían en recoger las piezas abatidas y entregárselas a sus dueños, dato que llama poderosamente la atención si tenemos en cuenta que esa labor siempre se ha encomendado a los perros.

En la historia de Egipto, los gatos eran animales muy protegidos, no se le permitía el castigo, de hecho maltratarlo podía llevar aparejado la pena de muerte, incluso, en situaciones de peligro, se salvaba primero al gato antes que al propio humano. Existía la creencia que poseían cualidades mágicas, precisamente por la facultad de dilatar las pupilas o que sus ojos brillen en la oscuridad; la muerte de un gato suponía un auténtico duelo, se realizaban ceremonias solemnes, eran momificados y merecedores de grandes funerales a modo de ofrenda para sus dioses.

Dicen que el dios del sol, Ra, en forma de gato, vence cada noche a la oscuridad, Apopis, la cual se representaba a través de una serpiente, de esa manera resurge el día, la luz, en definitiva, la vida.

Cuentan que Isis, la madre divina, también podría estar representaba por una figura felina.

Bastet, “la que trae belleza y compasión al mundo”, tenía la cabeza en forma de gato, simbolizaba la fertilidad y maternidad. Cuenta la mitología egipcia, que Ra, dios del sol, envío a la tierra a Sekhmet, “la poderosa, la fuerza contra la que ninguna otra prevalece, la diosa de la guerra con cabeza en forma de león“, para así luchar y defender a su padre frente a la subversión humana, ésta decidió aniquilar sin compasión a los hombres y Ra, para amansar a Sekhmet, nuevamente envió al guerrero Onuris, que la pacificó, convirtiéndose así en la diosa Bastet, por eso dicen, que cuando se enfada, toma el aspecto en forma de león.

Con independencia de la veneración y protección que se daba a este felino, existían criaderos de gatos con la finalidad de seleccionar ejemplares que luego iban a ser sacrificados y momificados en fiestas populares, para así encomendarlos a sus dioses. Estos rituales suponían la muerte del gato, pues aunque se prohibía a la población el castigo del animal, los titulares de esos criaderos estaban autorizados para sacrificarlos, dato un poco negativo en la historia del gato en el Atiguo Egipto.

El historiador griego, Diodoro de Sicilia, narra en una de sus obras, el linchamiento de un romano por los egipcios como consecuencia de matar a un gato, todo ello, pese a la preocupación del pueblo de ser invadido por Roma, como así ocurriría con posterioridad.

Otro historiador, Polibio, narra la rendición de los egipcios en la batalla de Pelusa, la táctica militar consistió en utilizar, por parte del ejército persa, gatos e imágenes de gatos en primera línea de batalla, la rendición sería eminente ante la negativa de las tropas egipcias al combate, por temor a lastimar a estos intrépidos animales.

LOS GRIEGOS: en esta población el gato no tuvo el alcance y protagonismo que gozó en el Antiguo Egipto, tan si quiera se le otorgaría el papel de cazador, para tal fin ya contaban con otro mamífero carnívoro, la garduña.

Téngase en cuenta que en la historia de Grecia, sus habitantes vivían del comercio marítimo, la agricultura era también un medio de vida importante, pero insuficiente, en ocasiones tenía que importar alimentos de otros países, quizás por ello la necesidad de protección de las cosechas antes posibles roedores no sería tan acentuada como en Egipto.

Los griegos vivían sin grandes lujos, eran pocas las familias adineradas, se consideraba al gato como un animal venido de Egipto, población rica, de gran desarrollo, en consecuencia respetada, con lo que se le dio más bien cierto valor económico, incluso posibilitaba su intercambio comercial.

En la mitología griega y desde el punto de vista de la historia del gato destaca la transformación de la diosa Artemisa en una gata para huir del temido Pitón.

CHINA Y JAPÓN: fue admirado por su gran belleza, también se le asignó el papel de exterminio de roedores, no obstante, la concepción del gato era variante dependiendo de la época y el contexto histórico, así, en alguna parte de la historia se consideró al gato como un animal benéfico que atraía la prosperidad, la buena fortuna, incluso se decía que alejaba los demonios, en otros tiempos, en cambio, se pensaba justamente lo contrario.

INDIA: se les veneró como dioses, “Sasti” diosa de la fecundidad tenía apariencia de una gata. Para ese pueblo el gato es considerado como un animal sabio.

MUNDO ÁRABE: no existen vestigios negativos sobre este animal, incluso se relatan historias del propio Mahoma familiarizado y gran amante de estos felinos.

EDAD MEDIA: La historia del gato fue bastante negativa, ya que la Iglesia, lo considera un ser demoníaco, compañero inseparable de brujas, por eso la Inquisición admitía su sacrificio, sobre todo en fiestas populares, incluso había recompensas por el apreso y muerte a estos mininos, eso supuso que la población de felinos mermara considerablemente.´Por esa razón existen en la historia medieval muchos datos negativas sobre el gato doméstico.

La estrecha mentalidad de la época hace que en algunos escritos aparezca el diablo en forma de gato, de hecho, su habilidad al caer en posición equilibrada desde las alturas y tener menos posibilidades de accidentarse que otro animal, su hábitos nocturnos, los ojos tan brillantes en la oscuridad o su carácter independiente, se consideraba como obra maligna del diablo, incluso se decían autenticas brutalidades, a modo de ejemplo, cabe señalar la referencia que se hacía sobre la facultad de dar origen a fenómenos meteorológicos como las tormentas.

EN EL SIGLO XVIII: Es aceptado nuevamente como animal de utilidad o provecho, ya que se encargaría de acabar con la plaga de ratas pardas que tantos estragos estaba causando en la población, no olvidemos la lacra de la peste negra.

Sería a partir del siglo XIX cuando definitivamente es acogido otorgándole la condición de animal de compañía, ganando cierta simpatía y popularidad entre el público en general. El trabajo en la creación de nuevas razas por parte de criadores, la difusión cultural de las asociaciones felinas o las múltiples exhibiciones de razas de gatos, ha convertido a este animal en un ser hogareño, alejándolo de esa función social de antaño como era la caza de roedores; incluso en muchos países el número de gatos domésticos supera ya al de los perros, el desplazamiento es progresivo y afecta cada vez más a otras áreas geográficas, sin lugar a dudas un nuevo cambio en la historia de este magnifico felino.