Gatos en libertad, costumbre, hábitos y modos de vida

Gato doméstico en libertad

El comportamiento social y territorial del gato doméstico que transita en libertad o similibertad ha sido objeto de estudio por parte de los expertos, y aunque no se ha llegado a una conclusión coincidente, sí se han fijado mayoritariamente unas conclusiones relacionadas con su hábitos, costumbres o modos de vida.

Los gatos en libertad, desde el punto de vista de sus costumbres, hábitos o modos de vida, suelen tener un determinado territorio de preferencia dedicado principalmente al descanso, se trata de un pequeño área en los que se encuentran cómodos y seguros, por decirlo de alguna manera, sería su lugar de residencia habitual: descansan, toman el sol, ingieren alimentos… También mantienen otras zonas como parte de su territorio, pero dedicado a su tránsito o exploración, es el lugar para el desarrollo de otras actividades, como puede ser la caza, zonas que frecuencia en épocas de celo, agresiones en el caso de coincidir con otros gatos ajenos al grupo, etc. Estas áreas o zonas suelen ser en muchas ocasiones bastantes amplias y el gato acaba conociéndolas a la perfección, ya que

El gato domesticado, a diferencia del salvaje, es menos territorial, de hecho, como mantuvimos con anterioridad, pueden llegar a compartir determinados territorios, incluso suelen adoptar a otros felinos en lo referido al área de su residencia habitual. Si bien, muchos pueden mantenerse en solitario, no es menos ciertos que en determinas horas del día pueden coincidir para el ejercicio de algunas actividades o para conseguir alimentos, sobre todo en aquellas zonas urbanas en que se les facilita comida diaria o incluso en lugares de despojo de desechos, saben orientarse en la medida que acaban conociendo la hora exacta que deben acudir coincidiendo con el suministro alimenticio o el arrojo de desperdicios en un área determinada; como podemos apreciar son curiosos comportamientos relacionados con sus hábitos o costumbres cuando viven en libertad.

Otra nota destacable de los gatos en libertad, desde el punto de vista de sus hábitos o costumbres, es el hecho de que mantienen muy buenos habilidades para detectar en zonas abiertas la presencia de otros gatos, en muchas ocasiones se acercan sigilosamente desde largas distancias para conocer a su adversario, aunque no suelen protagonizar peleas, más bien cada felino suele seguir su camino o, en el peor de los casos, correr a su zona de recreo habitual que siempre lo consideran más seguro.

Normalmente las agresiones, fuera de época de celos, son motivadas por coincidir inesperadamente dos gatos en un determinado lugar, por ejemplo, zonas de escasa visibilidad para advertir con anticipación la presencia del otro gato, pero las luchas no son encarnizadas, en estos casos, suele haber un vencedor que queda relevado a una supremacía superior, incluso puede explorar sin dificultad el territorio de su adversario sometido, pero nunca lo expulsará, aunque tendrá el control de aquella zona siempre que se proponga a visitarla; igualmente, si coinciden en terrenos neutrales, siempre el gato sometido interrumpirá el paso y cederá el camino al gato de supremacía superior, de lo contrario, nuevamente pueden anticiparse peleas en orden a establecer una prioridad de tipo jerarquizado que fije los hábitos y costumbres de los gatos en libertad.

Existen algunas excepciones en las que dos felinos pueden presentar antipatía mutua, hasta el punto de mantenerse siempre alejados, pues las riñas suelen ser constantes en el momento de advertir la presencia de uno y otro ejemplar, aunque no es una norma generalizada que afecte de manera significativa a sus hábitos y costumbres. Las hembras tienen un comportamiento más agresivo que los machos ante la presencia de otras gatas cuando viven en libertad.

Por las noches, los gatos domésticos en libertad mantienen, durante algunas horas, reuniones de tipo social, suelen mostrar conductas pacíficas y salvo excepciones puntuales son menos frecuentes la agresividad entre felinos. En horas diurnas, aquellos que se encuentren en situación de inferioridad suelen respetar las costumbres de los superiores, incluso tienen otras horas para alcanzar más holgadamente sus objetivos, al mismo tiempo que evitan la presencia del gato dominante.

Las hembras son menos tolerantes que los machos, sobre todo en época de cría, si tienen camadas de gatitos, suelen ser muy agresivas ante la presencia de congéneres extraños al grupo. Los machos pueden vivir en grupos, aunque siempre existirá algún ejemplar dominante al que respeten los demás, pero ello no implica que los de categoría inferior no puedan reproducirse, lo hacen con éxito entre otras razones por el hecho de que suele ser la hembra la que acabe eligiendo al macho para aparearse, dato curioso en cuanto los hábitos o costumbre de los gatos.

En lo referido al marcaje territorial en machos, tiene como función principal advertir la presencia de otros gatos intrusos, de esa manera se limita encuentros imprevistos que acabarán en luchas por el control de la situación.

En la actualidad, los gatos en libertad, sobre todo en zonas urbanas, constituyen cierto problema, pues suelen ser animales abandonados, la mayoría sin esterilizar, con lo que acaban formando colonias en las que es difícil mantener un control en estos animales.