Sentidos de los gatos, funciones sensitivas

Sentidos de los gatos

Los animales así como los seres humanos se relacionan con el mundo exterior por medio de sus sentidos. No es ningún secreto que el olfato, a través de la nariz, el tacto a través de la piel, el gusto, mediante las papilas gustativas, la visión gracias a los globos oculares, y la audición por medio de los oídos, son los sentidos que nos permiten relacionarnos con todo lo que nos rodea.

Se ha estudiado y documentado abundante información relacionada con los sentidos de los gatos, ya que son animales que desde tiempos remotos se relacionan con los humanos y es muy común encontrarlos en nuestras ciudades. Los egipcios, los fenicios y otras civilizaciones apreciaban a los gatos como divinidades y seres supremos. Muchos especialistas creen que los gatos son los mamíferos más sensitivos. La visión especializada, audición y olfato bien afinados, paladar y tacto altamente desarrollados hacen que el gato sea un maestro de los sentidos.

Con toda esta información pueden surgir ciertos interrogantes o inquietudes acerca de este animal. ¿Pueden los gatos ver en la oscuridad? ¿Por qué consiguen saltar grandes alturas con facilidad? ¿Es verdad que los gatos tienen siete vidas? Estas y otras cuestiones relacionadas con los sentidos de los gatos serán abordadas en nuestro artículo de hoy.

Funciones sensitivas de los gatos

Las funciones sensitivas de los gatos permiten la recepción de información, la cual puede realizarse de diferentes maneras:

  • Exterocepción: consiste en detectar información del exterior mediante los correspondientes sentidos de los gatos (vista, oído, tacto, olfato y gusto).
  • Propiocepción: en este caso la información es detectada según la posición adoptada por el cuerpo del gato en el espacio.
  • Interocepción: es considerada como una percepción mayoritariamente inconsciente, dado que la información proviene de su organismo interno.

Olfato, el poder de la nariz

El olfato es uno de los sentidos de los gatos más desarrollado, concretamente ocupa la posición tercera detrás de la vista y el oído; puede detectar con el mismo alimentos en mal estado e incluso envenenados. Poseen dos veces más células receptoras que los humanos, lo que significa que pueden sentir olores que el humano ni siquiera registraría. Sus narinas tienen cerca de 19 millones de terminaciones nerviosas en comparación con las 5 millones que posee la especie humana, siendo hasta 14 veces más fuerte que el nuestro. Además de esto, los gatos presentan en el paladar un órgano sensorial denominado órgano de Jacobson u órgano vomeronasal . Esta estructura permite al animal analizar la composición de ciertos olores, particularmente los olores sexuales o feromonas generados por otros gatos. Al fruncir el hocico el gato está usando dicho órgano, de esa forma entra el olor al órgano de Jacobson y posteriormente la información es enviada al hipotálamo, en el cerebro, permitiéndole identificar el origen de dicho olor (reacción de Flehmen).

La sensibilidad olfativa de los gatos produce que, a veces, un gato puede evitar a una persona tan sólo porque no le gusta su olor. Realmente este animal es muy metódico y riguroso.

Paladar o gusto, el punto débil

Al contrario de lo que pensamos el paladar es el sentido menos desarrollado en los gatos. Tienen apenas 500 papilas gustativas en comparación con las 10000 de los seres humanos. Cuando el gato ingiere algo con un sabor desagradable o venenoso genera saliva abundantemente para librarse de ese sabor. Sin embargo, antes de ingerir cualquier alimento los gatos huelen perfectamente la pieza cerciorándose que el alimento no es perjudicial, ya que es muy prudente ante un eventual tóxico. Los gatos son sensibles a los sabores salados, ácidos y amargos, pero no a los sabores dulces, que solo reconoce en altas concentraciones. Algunos alimentos como el chocolate o las uvas en grandes cantidades pueden ser tóxicos y provocar incluso la muerte del animal.

La lengua de los gatos es bastante áspera y mucho menos húmeda que las de los perros. No obstante, la lengua no es apenas un órgano gustativo. Su aspereza les permite raspar la carne de los huesos de sus presas, al mismo tiempo que para realizar la higiene de su propio pelo, ayudando a eliminar así los pelos muertos y la suciedad.

Tacto, el poder cutáneo

El tacto desde el punto de vista de los sentidos de los gatos está también desarrollado . Ya sea con las patas, las cuales proporcionan una hipersensibilidad, o con sus vibrisas, situadas principalmente en el bigote, estos animales han desarrollado de manera increíble la sensibilidad por medio del tacto.

Sus bigotes, por ejemplo, funcionan como una especie de detector del movimiento a través de los cuales detectan obstáculos e incluso variación en la presión del aire. Esta capacidad les permite apreciar la largura de las cosas y hasta, en ausencia de luz, moverse sin ningún problema. Se cree que los gatos incluso prefieren guiarse por estos bigotes especializados a dilatar integralmente la pupila de sus ojos, lo que reduce la habilidad de enfocar objetos próximos. Estas estructuras también alcanzan aproximadamente la misma largura que el ancho del cuerpo del animal, lo que le permite percatar si cabe en determinados lugares.

La vista, ver en la oscuridad no es ningún problema

La visión de nuestros amigos peludos no se queda atrás. Los gatos consiguen ver objetos de la misma manera, estén a 2 o a 6 metros. Sin embargo, no consiguen distinguir tan bien los colores diferenciando apenas el negro, el blanco, el azul, el verde y una mezcla de amarillo y rojo. Los gatos no consiguen ver a menos de 20 cm de distancia, de ahí que llevarse la comida a la boca depende en gran medida de su olfato. Su punto ciego es debajo de la nariz.

Los ojos de los gatos consiguen captar hasta la ráfaga de luz más pequeña que exista. Esa luz es reflejada después en un “espejo” que se encuentra en el fondo de ojo, denominado tapetum lucidum, motivo por el cual brillan tanto sus ojos en la oscuridad. Mientras que esta estructura mejora la visión nocturna reduce la capacidad visual en presencia de luz abundante. Cuando hay mucha luminosidad, la pupila se cierra lo máximo posible, para disminuir la cantidad de luz que llegue a la retina, evitando así dañarla y mantener la noción de profundidad.

La audición, atención a los pequeños ruidos

Los seres humanos y los gatos tienen límites similares de audición en baja frecuencia pero cuando hablamos de sonidos de alta frecuencia los gatos consiguen una gran ventaja. Estos animales pueden determinar con un margen de error de 7,5 cm la localización de una fuente sonora a un metro de distancia. La movilidad de las orejas le permite localizar con exactitud la procedencia de determinados sonidos. El gato posee una gran cantidad de músculos en sus orejas que les permiten mover de forma independiente una oreja de la otra, girando hasta 180˚. El formato de las oreja de esta especie le permite aumentar la intensidad de los sonidos, por ese motivo, son capaces de oír mejor que los humanos. Es por esta razón que a los gatos no les gustan los sonidos muy altos y no debemos exponerlos a los mismos.

En el oído interno encontramos el aparato vestibular responsable del equilibrio. Este sistema adquiere una particular importancia una vez que los felinos se aventuran a investigar lugares altos. Extremadamente sensibles a cualquier mudanza, es este aparato el que da la indicación al gato para girar en el aire antes de caer al suelo, aterrizando por tanto sobre sus cuatro patas. De esta forma, guiado por el increíble equilibrio que le proporcionan sus oídos, junto a sus bigotes sensoriales, los gatos consiguen realizar verdaderas proezas en las alturas.

Como hemos podido comprobar en los sentidos de los gatos, la propiocepción es conexa con el equilibrio, aunque no solo con receptores ubicados en la oreja interna, también a través de receptores musculares y tendinosos analizados mediante estructuras cerebrales, que aseguran un correcto movimiento y equilibrio.

Sentidos de los gatos y la Interocepción

La interocepción también juega un papel importante en los sentidos de los gatos, es lo que los expertos denominan sensibilidad visceral, un amplio número de receptores internos que llevan información al cerebro a través de las neuronas, en estos casos la percepción, muchas veces inconsciente, proviene del propio organismo, por ejemplo: presión arterial, composición de la sangre, etc.

Sea a través del sentido que sea, los gatos son realmente seres maravillosos y merecen toda nuestra atención. No es casualidad que las películas de cine exploten al máximo este animal con toda su magia. Garfield o el Gato Félix son entre otros algunos de los ejemplos que más adoramos y nos hacen querer a estas bolitas de pelo cerca de nosotros.